Errores diagnósticos por falta de criterio

Juan Andrés Del Puerto
3 min readMar 8, 2021

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He tenido el privilegio de heredar una completa colección de libros médicos perteneciente a la Dra. Adela Benítez de Brizuela, entre las joyitas encontré un manual mecanografiado de los años 40 llamado “Historia Clínica” del Dr. Carlos Levi Rufinelli.

Me ha interesado de sobremanera el análisis que presenta en las primeras páginas y el enfoque que tenían para dar la cátedra de semiología médica en la Universidad Nacional de Asunción por ese entonces.

A continuación expongo el capítulo material “Errores diagnósticos por falta de criterio”, transcripto íntegramente.

La mayoría de las veces, la falta de criterio responde a circunstancias transitorias. Tal es el caso del médico que por vanidad se aferra a un diagnóstico sentado “prima facie” o insiste en un tratamiento de cuya inoperancia el paciente constituye prueba viva. Esto supone mentalidad infantil del profesional, y trasunta la escasa o ninguna educación del carácter que recibimos en nuestra Facultad, deficiencia que tiene muchas otras expresiones que no hemos de traer a cuento en este Manual.

Fundamento parecido tienen los escasos de hipertrofia de la duda, el caso del médico que discurre tanto entre las distintas hipótesis del diagnóstico diferencial que no alcanza a optar en definitiva por ninguna. Son médicos de escasa eficiencia para la medicina diaria, pero de gran utilidad para la docencia y otros aspectos de la ciencia médica.

La pérdida de la sangre fría ocurre fácilmente cuando el médico atiende a pacientes con los cuales está afectivamente ligado, como el caso de parientes, amigos íntimos, etc. Que esto sea muy sabido no impide que incurramos mil veces en este error generalmente por imposición de los legos que no pueden comprender esta situación.

La estrechez del mal especialista, que pone a su mente “orejeras” que van estrechando su campo clínico general e hipertrofiando paralelamente los detalles de su especialidad es también hecho conocido y que en parte también depende de circunstancias ajenas al deseo del técnico. Alexis Carrel, en sus escritos insistió sobre este aspecto de la medicina, muy acentuado y negativo en América del Norte, y lanzó un toque de alerta que no ha sido apreciado en todas sus proyecciones (“La incógnita del Hombre”).

Un último rubro de los errores diagnósticos por falta de criterio se basa en un hecho permanente y definitivo. Es el caso del profesional con deficiencia constitucional, resultado del alumno infradotado mentalmente y que jamás deberia haber llegado a médico. Los casos que todos conocemos en nuestro medio, y fuera de él, constituyen vivientes acusaciones de irresponsabilidad contra los sucesivos examinadores que por argumentos ajenos al interés del futuro paciente permitieron que estos individuos mentalmente tarados llegaran a diplomarse. De paso recordemos que los estudiantes tienen su parte importante de responsabilidad en esto, pues son los primeros en protestar y en crear “mala atmósfera” a los jueces que exigen una acabada preparación de sus examinandos en cada prueba.

Hemos pasado revista a los más frecuentes fundamentos de los diagnósticos errados. No parece necesario insistir sobre la vasta y grave proyección que un deficiente enfoque diagnóstico tiene sobre el futuro todo el paciente.

-Fin de la transcripción-

Análisis. Me llama poderosamente la atención la dureza con la que el profesor se dirigía a sus alumnos en esa época. Sin un sólo pelo en la lengua, pega duro y con razón para que el alumno sepa que existen los errores diagnósticos y que estos tienen fundamentos. En la facultad nunca me han hablado de esto, y hoy considero importante, por el bien del paciente, hacer una introspección y análisis de mi propia conducta médica para lograr una eficiencia mayor en el diagnóstico clínico de los pacientes.

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